

A lo largo y ancho del país, nuestros beneficios te acompañan (y hasta en la orilla vecina también)
Ya pasaron las corridas por llegar a comprar todos los regalos de Navidad, asistir a los eventos de fin de año, terminar con los pendientes laborales antes del cierre del 2017 y llegar impecable al brindis del 31. El calendario cambió y la paz del 1 de enero parece haber impregnado también el espíritu. Y si sos de los afortunados que se toman vacaciones en este mes, es posible que ahora, con los pies en la arena, el pasto, la pileta, el río o algún lago, puedas respirar hondo y pienses que, si todo eso te condujo a este momento, valió la pena.
Definitivamente, es momento de disfrutar. De sacarnos de encima el estrés de los últimos meses, de cargar pilas para el año laboral y lectivo que viene y de desconectarnos por completo de la rutina y los problemas. Para solucionarte un poco más la vida, entonces, desde Club decidimos armar un mapa de beneficios que te acompañe a lo largo y ancho del país. Ya sea que estés en el destino o armando las valijas para partir en los próximos días o semanas, prestá atención y tomá nota. Podés maximizar tu disfrute con apenas una pasada de tarjeta.
Nada como la playa
Son muchos, muchísimos, los del team playa. Los que no conciben un verano sin meterse al mar y dorarse en la arena, disfrutar atardeceres (o amaneceres) con las mejores vistas y silbar al heladero cuando el calor apremia. Y como ese último gesto, hay varios otros rituales veraniegos a los que siempre se quiere volver, que enfatizan un poquito más esa idea de estar “en la playa”, con todo lo que la experiencia implica.
En el bucólico centro comercial de Cariló, por ejemplo, los siempre tentadores waffles de la tarde pueden tomarse en San Juan Batidos, un simpático café que los ofrece tanto dulces como salados, y donde, como su nombre lo indica, pueden maridarse con batidos y licuados súper frescos. Un programa para el que ni siquiera hace falta tener chicos de excusa... Aunque, para los más adultos, un plan ideal puede ser pasar por la sucursal de Frappé de Avellano y Avenida Divisadero, comprar un rico champagne o un vino rosado y llevarlo bien frío a contemplar la caída del sol desde los médanos. Puede acompañarse con alguna delicatessen del local o con cerezas o frutillas bien jugosas (y si bien no es ritual tan común, ¡es uno bueno para instaurar de ahora en más!).
En la siempre bella Mar del Plata, en tanto, el llamado al heladero puede reemplazarse por una ida personalmente al local de Avgvstvs, una heladería con una muy bien ganada tradición de excelencia. Además de sus sabores de siempre y otros más originales, que pueden pedirse con toppings como chocolate Charlotte, confites, merengue o avellanas, entre otros, vale la pena probar sus súper copas heladas y hasta sus cafés helados, todo un expertise bien llevado. Si, en cambio, lo que se busca es algo más salado, como unas crujientes rabas, en esta ciudad pueden llenarse de limón y degustarse en un clásico de clásicos como Zafarrancho, un restaurante elegante pero apto para público de todas las edades, con una atmósfera cálida, servicio atento y un menú bien amplio y variado.
Desde los bosques que le otorgaron el nombre a Pinamar, por su parte, es posible recuperar otro tipo de ritual playero: el de las clases de gimnasia entre árboles y pajaritos o, a veces, sobre la misma arena. En El Tennis Pinamar Resort este tipo de actividades son casi centrales de la propuesta, y aunque lo que más se destaca son, precisamente, sus 10 canchas de polvo de ladrillo para jugar al tenis a toda hora, también ofrecen propuestas como gimnasia localizada, elongación, yoga, zumba y ritmos caribeños en el balneario cercano Mama Concert’s, beach volley, fútbol y recorridos en bicicleta, entre otros programas bien activos.
También en Pinamar, Boutique Club de Mar es un balneario en el que dar rienda suelta a las ganas de moverse frente al agua. Entre sus propuestas resaltan las clases de tocata, kangoo jump, fútbol femenino, aero-board, fútbol siamés, bubble soccer, fútbol tenis, strike 360 y power circuit. Un gran abanico para entretener a toda la familia.
Entre montañas

¿Sos del team playa o montaña? De cualquier modo, no te olvides de llevar tu tarjeta en la valija (o mochila)
En el otro extremo se ubican los que son del bando de la montaña, que no cambian la Patagonia por nada y adoran la frescura de los lagos y el clima seco y prístino del sur en verano. Ellos también tienen sus propios rituales y tradiciones, que se aprovechan mejor con tarjeta en mano.
Por caso, nada como el té con dulces patagónico. Frambuesas, moras, arándanos, grosellas y frutillas son las estrellas de toda mesa de la tarde que se precie. Y, por ejemplo, en Correntoso Lake & River Hotel es posible disfrutar de una carta de blends de té diseñada exclusivamente, que busca acompañar la historia de este hotel único con 100 años de vida y también maridar con una pastelería que incluye tartas de frutos silvestres, tortas artesanales, cookies, crackers, scons y los famosos dulces regionales. Con vistas al lago Nahuel Huapi y al río Correntoso y su pacífico murmullo, el restaurante Belluno es el rincón ideal para pasar las tardes en Villa La Angostura.
Aunque si lo que se quiere es estar al aire libre, Angostura FarAway es un destino perfecto, que ofrece paseos mágicos por su propio bosque de arrayanes y hasta por el llamado “deck del fogón”, con vista directa al lago. Y para quienes se le animen a las temperaturas de estos lagos y ríos patagónicos, la pesca es otro rito muy practicado en esta zona. En Estancia Peuma Hue, en Bariloche y sobre el lago Gutiérrez, desde octubre hasta mayo se puede realizar una pesca de primer nivel divisible en dos opciones: o hacerlo desde la costa (el arroyo que corre entre la propiedad es uno de los dos ríos de desove del lago) o ser llevado en lancha a otras partes, como la boca de un río en una península cercana. En estos lares pueden llegar a picar truchas marrones, arcoíris y fontinalis.
Y si el espíritu es más ambientalista, los paseos en kayak también son un clásico entre montañas. Aunque en la región de Cuyo y ya fuera de la Patagonia, Mendoza también ofrece su cuota de adrenalina mediante esta actividad y varias más. En el emprendimiento Argentina Rafting es posible tanto remar en aguas blancas en el río Mendoza como hacer un paseo más sereno en el embalse de Potrerillos. En modelos singles o dobles, es el programa ideal para conectarse con la inmensidad y belleza del entorno y realmente sentir que la rutina quedó a años luz. Otras actividades que propone la compañía son rafting, canopy, trekking, rappel, escalada en roca, parapente, paracaidismo, salidas en mountain bike y cabalgatas.
Calidez norteña
Finalmente, levantan la mano los amantes del norte del país. Los que adoran sus cerros de colores, sus valles encantados, sus coloridas fiestas típicas, sus talentosas artesanías y sus construcciones tan preciosas como rústicas. Además, claro, de la infinita amabilidad de los locales hacia el turista.
Pero asimismo, para decir que se estuvo en Salta, Jujuy, Tucumán o Catamarca se debería haber cumplido con ciertas “tradiciones”. La más clásica y bien gourmet es caer en la tentación de los tamales y la humita en chala, dos preparaciones típicas que se preparan en muchos puntos norteños, pero recomendamos probarlas especialmente en El Viejo Jack, un restaurante en la ciudad de Salta especializado en platos regionales, con ambiente familiar y refugio de locales y turistas a la vez. O, en una nota un poco más sofisticada, en La Table de House of Jasmines, un increíble hotel boutique parte de la cadena Relais & Chateaux que propone finas cenas empleando productos cultivados en sus jardines y huertos, en los que los platos típicos norteños y tradicionales del país jamás faltan, los tamales hechos con choclos entre ellos. También suman, para delicia de los huéspedes, asado típicamente argentino –aunque siempre con un toque francés de la familia Fenestraz, a cargo de la propiedad– y una carta de vinos con un gran listado federal pero especial énfasis en lo mejor de los viñedos locales. Y durante todo el día, el servicio a la habitación brinda un menú con productos locales, carnes curadas, quesos y empanadas, entre otras variantes.
Si estás cerrando las valijas, entonces, no te olvides de incluir tu tarjeta de Club LA NACION. Para sentir que optimizás cada experiencia, y también para completar esos casilleros de actividades que te hacen sentir que verdaderamente viviste tus vacaciones aprovechando al máximo el espíritu del lugar. ¡A recargar pilas se ha dicho!
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