
Nadie estaría exagerando si dijera que no le alcanzarían ni todos los días del año para recorrer la superficie esquiable de las Dolomitas, el macizo montañoso que se extiende al norte de Italia, rozando la frontera con Austria.
Con 12 centros de esquí (conectados con un mismo pase) y un total de 1200 km de pistas, es el mayor dominio esquiable del mundo. Además de los 45 pueblos donde escoger alojamiento, los refugios de montaña conforman auténticos restaurantes de alta cocina, a 2000 metros de altitud.
Los picos escarpados de Las Dolomitas se alzan entre las provincias de Trentino y Alto Adige, estirándose hacia la región del Veneto. Con sus inmensas moles de roca sobre prados verdes en verano y mantos de nieve virgen en invierno, bosques de abetos y alerces y pueblitos de tradición tirolesa, no en vano la zona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 2009.
Es en esta maravilla natural donde Agustina Lagos Mármol decidió echar raíces y fundar, hace siete años, Dolomite Mountains, una agencia de turismo dedicada a ofrecer programas de de turismo aventura y turismo gourmet en la región. Mientras en verano se organizan salidas de escalada, trekking o bicicleta, en invierno el esquí y la alta gastronomía son los protagonistas excluyentes de la temporada. Gourmet Ski Safari es justamente el nombre de esta experiencia de alta gama, generalmente diseñada a medida del cliente.
“La idea es tratar de romper con la mentalidad de muchos clientes que están acostumbrados a quedarse en un sólo hotel, en un sólo centro. Nosotros ofrecemos alojamiento en diferentes refugios y hoteles, todos de primera línea y muchos de ellos, o sus restaurantes, con estrellas Michelin”, explica Agustina de paso por Buenos Aires, la ciudad que la vio nacer en 1970. “A esto se le suma esquí en diferentes centros, con guías de montaña profesionales. Los turistas no tienen que preocuparse por nada, ni siquiera por las valijas. Nosotros nos ocupamos de todo”.
Aunque su pasión siempre fue andar a caballo en la estancia familiar del sur argentino, la CEO de Dolomite Mountains partió al terminar el colegio a California, donde estudió Fotografía y Diseño de Moda, además de limpiar casas, cuidar chicos y “hacer de todo un poco”. Más tarde se mudó a Toronto, en Canadá, para incorporarse al equipo de la agencia de viajes Butterfield & Robinson, hasta que en 1994 conoció las montañas Dolomitas. El flechazo fue instántaneo. Allí no sólo se radicó sino que se casó con un escalador italiano y tuvo una hija, hoy de 14 años.
La propuesta de Dolomite Mountains tiene diferentes variantes, que oscilan entre los 5 a 10 días, en plan de amigos, familia o incluso de ejecutivos. Es decir, hay safaris extremos fuera de pista, o viajes pensados específicamente para la familia, sin importar el nivel de esquí. El día a día consiste en recorrer pistas y valles, entre los que se encuentran Sesto, San Vigilio di Marebbe, Plan de Corones, Val Gardena, Rosengarten Latemar, Val di Fassa, Arabba
Marmolada, San Pellegrino, Trevalli, Civetta, Cortina d’Ampezzo y Alta Badia.
El circuito incluye degustaciones de cocina y vinos típicos, como puede ser una visita a Valdobbiadene, la cuna del Prosecco, continunado en La Corte, el restaurant de una estrella Michelin del hotel Villa Abbazia. U hospedarse en el encantador refugio de Fiucade, perdido en un caserío alpino varado en el tiempo (los clientes llegan caminando con raquetas o en vehículos oruga). De cocina soberbia y una cava fuera de serie. The Guardian lo describió como lo más parecido a hospedarse dentro de un reloj cucú. También son famosos los platos gourmet que se sirven en refugio Averau de Cinque Torri, cinco montañas de formas caprichosas sobre cuyas laderas se reflejan los últimos rayos de sol.
Del ladino a Dolomieu
Las Dolomitas son muy diferentes del resto de los Alpes, principlamente por los numerosos y aislados macizos montañosos que se recortan majestuosos en un paisaje de cuento. Estos farellones verticales están formados por una roca caliza de origen marino llamada dolomía, denominada así porque la estudió en el siglo XVIII el geólogo francés Déodat de Dolomieu.
Otra particularidad es el ladino, una lengua retorromance que sólo la hablan unos 25.000 habitantes de esta región (se ha desarrollado debido al aislamiento de los valles montañosos), aunque también se habla italiano y alemán.
El alpinista italiano Reinhold Messner, la primera persona en escalar las 14 cumbres de más de 8000 metros sin oxígeno, dijo alguna vez que “las Dolomitas son las montañas más bellas del mundo”. El célebre arquitecto Le Corbusier fue más lejos y las definió como “la más bella obra arquitectónica del mundo”.
Los aeropuertos más cercanos para llegar a ellas son Verona, Venecia, Innsbruck, Munich, Bergamo.
Para más información:www.dolomitemountains.com