
La joven argentina que hace tutoriales de sexo: "Es porno educativo para comunicar la sexualidad desde el placer”
Chechu, conocida en redes como My bad reputation, junto a su pareja arma tutoriales de sexo en plataformas porno. Cuenta que la intención es ayudar a quienes los ven a explorar la sexualidad con información y más allá de los mandatos y prejuicios.
5 de abril de 2025

Chechu, conocida en redes como My Bad Reputation, hace tutoriales porno. - Créditos: Gentileza Chechu
Chechu, conocida en redes como My Bad Reputation, tiene 28 años y nació en Las Rosas, un pueblo de 26 mil habitantes en el centro de la provincia de Buenos Aires. Se define como creadora independiente de contenido para adultos, una actividad que inició en 2019 junto a su actual pareja.
Aunque siempre tuvieron una vida sexual activa y mantenían una relación abierta, desconocían completamente el mundo del porno, pero un amigo les sugirió que, como vivían y hablaban tan libremente de su sexualidad, quizá podrían probar transmitiendo en vivo sus encuentros sexuales en plataformas como "Chaturbate", donde los usuarios pagan por ver este tipo de contenido.
Lo tomaron como un experimento. Con un celular nuevo y bastante curiosidad, empezaron con transmisiones en vivo. Por entonces, ellos vivían viajando, ya que Chechu cantaba y su pareja tocaba la guitarra. Les sorprendió el interés que despertó su contenido erótico, que cada vez se veía más así que se convirtió en un ingreso para seguir viajando. Solo necesitaban un celular y conexión a internet.

Chechu, conocida en redes como My Bad Reputation, hace tutoriales porno. - Créditos: Gentileza Chechu
Con el tiempo, además de las transmisiones en vivo, comenzaron a subir videos personalizados y grabaciones a páginas gratuitas similares a YouTube, donde las reproducciones generan ganancias mediante publicidad. Para entonces, ya los videos sumaban miles de reproducciones.
Pero el giro en su contenido llegó cuando, tras un período de seis meses separados, en los que ambos estuvieron visitando a sus familias -ella en Argentina, él en Venezuela- volvieron a encontrarse. Con una cámara nueva decidieron subir un nuevo video: hasta tener los resultados de chequeos para descartar cualquier infección de transmisión sexual tuvieron sexo con preservativo. Entonces, llegaron cientos de comentarios que cuestionaban el uso de profilaxis en un video porno.
Primero, Chechu se enojó y, enseguida, encontró una oportunidad: faltaba educación sexual entre quienes miraban porno y ella lo haría con naturalidad, humor y empatía. Entonces, con su pareja decidieron armar tutoriales: Chechu hablaría a cámara y, recién luego de la teoría, llegaría la práctica, con su novio en un papel secundario.
"Si me critican por usar forro, seguro ni saben cómo se usa", pensó. El primer video explicativo fue sobre cómo ponerse y usar un preservativo. “Quería mostrarles cómo, además, puede ser un momento sumamente erótico”. Al video le fue espectacular: hoy tiene 4,6 millones de reproducciones y cientos de comentarios de agradecimiento.
Ese fue su ingreso a lo que considera el “porno educativo”, que se aleja del tradicional modelo de consumo coitocentrista. En estos tutoriales ella mirando a cámara -detrás está su novio y esa confianza con la que habla se nota- habla de distintos temas de sexualidad, siempre ponderando la centralidad del deseo femenino: algunos de sus videos más vistos son cómo tocar a una mujer, teoría y práctica; ¿El tamaño importa? Tips para el orgasmo femenino; cómo usar un condón vaginal; Cómo coger con el período sin ensuciarte (habla de disco menstrual y la diferencia con la copa menstrual); entre otros.
Para cada nuevo video Chechu trata de responder preguntas frecuentes de su audiencia, muchas de las cuales reflejaban inseguridades y desinformación. "Nos llegan consultas como si fuéramos especialistas y, en realidad, solo estamos compartiendo nuestra experiencia", dice. Incluso recibió consultas de docentes y psicólogos.
Detrás de cada video hay un guion, que chequean con expertas en sexualidad, y el proceso de edición puede demorar hasta 4 meses. El disfrute, la diversidad y la empatía son sus principios. “Esto es porno y es entretenimiento, pero intento educar con mi experiencia, comunicar la sexualidad desde el placer”.
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